CLAROSCURO
¿Sueño o pesadilla?
Por Velma Mayén
La crisis económica y la falta de oportunidades laborales es una constante en toda América Latina. Cada año, unos 800 mil compatriotas cruzan la frontera hacia Estados Unidos con la esperanza de una vida mejor, sin imaginar la pesadilla que les espera. El cruce hacia Estados Unidos se convierte entonces en una travesía de la muerte porque durante su trayecto, los migrantes deben enfrentar todo tipo de abusos y numerosas violaciones a sus derechos humanos: extorsiones de parte de polleros y autoridades migratorias, discriminación, violaciones sexuales e incluso la muerte. Los más afortunados son golpeados y detenidos por la patrulla fronteriza y finalmente son deportados a sus lugares de origen.
Esta es una situación de impunidad total en un contexto de corrupción donde los gobiernos sólo buscan beneficiarse y llenar de dinero sus bolsillos, para ellos resulta más fácil ignorar que actuar.
Maternidad Fronteriza
Pero además, el fenómeno migratorio entre México y Estados Unidos tiene una variante llamada “maternidad transfronteriza o transnacional” donde más de 100 mil niños son separados de sus madres por haber nacido en esa nación, las madres son deportadas y los niños quedan “huérfanos” en espera de ser adoptados o repatriados.
El año pasado, al menos 725 migrantes murieron al cruzar la frontera, de ellos, 400 eran mujeres que perdieron la vida por insolación, ahogamiento e infecciones provocadas por abusos sexuales (según la Federación Internacional de Derechos Humanos). El fenómeno de la migración se repite en todos los estados de la república mexicana, desde la península de Yucatán hasta Baja California, Tamaulipas y otras ciudades fronterizas. Por si fuera poco, México es cada año el paso de casi 300 mil indocumentados centroamericanos que cruzan por nuestro territorio en busca del sueño americano, pero éste se convierte también en un infierno.
Y a pesar de estas cifras escalofriantes, las autoridades mexicanas siguen sin aprobar una ley que apoye y respete los derechos de los migrantes. Al contrario, cada fin de sexenio durante las elecciones presidenciales los candidatos prometen que ahora si habrá una reforma migratoria que beneficie a todos, misma que seguimos esperando.
Cifras alarmantes
Según datos de la Federación Internacional de Derechos Humanos FIDH que engloba a unas 155 Organizaciones No Gubernamentales ONG, en los últimos doce años murieron al menos 4 mil personas cuando intentaban cruzar la frontera entre México y EU. Lo peor es que ambos países mantiene una posición negativa, corrupta y poco exigente en sus políticas nacionales, lo que da lugar a numerosos casos de extorsión, brutalidad e intimidación de algunos agentes fronterizos. Esta es la cara de un México que lucha por sobrevivir dignamente sin que los legisladores aprueben reformas que beneficien a los migrantes y protejan su integridad física y moral.
Lo cierto es que ni los gobiernos latinoamericanos, ni el de México han tenido la capacidad de proveer de trabajo y alimentación a sus ciudadanos. Así que deberían de tener por lo menos, el compromiso de velar por ellos fuera de su territorio. Tanto Estados Unidos como México deben modificar sus políticas migratorias para que todos los ciudadanos (sean de la nacionalidad que sean) que busquen mejorar su calidad de vida y la de sus familias puedan tener un trato digno en cualquier país.
Resulta entonces alarmante que nuestros compatriotas se enfrenten a este tipo de tratos sólo porque los legisladores no han querido aprobar una ley que les otorgue garantías y dignifique su situación. Tanto el presidente de la república mexicana, Felipe Calderón Hinojosa como el recién nombrado presidente estadounidense Barack Obama deben aceptar el fracaso de las políticas actuales e iniciar en conjunto una profunda reforma de legislación en materia de inmigración.
Una reforma que ya no criminalice a los indocumentados, combata la impunidad, la corrupción y la violencia. Y que además elimine la detención de los migrantes, les otorgue seguridad y garantías a la hora de ser deportados, es decir que les dé un trato digno, ¿o ustedes qué opinan?















