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Cuando cada Martes a las 8 dejó de brillar la Luna…


Cuando cada martes a las 8 dejó de brillar la Luna…

Caminaba entre las calles húmedas, el aroma a concreto mojado aun se percibía después de los litros de lágrimas que había llorado el gris celeste de la urbe contaminada, un vaho caliente emanaba de cada poro-alcantarilla con ese aroma fétido que se perdía entre los rincones de esta que había llamado la Ciudad Rata. En aquella esquina grasienta donde solía aguardar por tu llegada cada martes a las 8 ya no brillaba la Luna más, era una noche nublada sin rastro de Selene.

Caminaba de un extremo de la banqueta a otro, esperando por el milagro de la luz, y cada instante parecía aun más oscuro que su antecesor. Tomaba aquel viejo celular y buscaba los restos de ti, de esa tú que ya me costaba trabajo ver en mis imaginerías. Parece mentira con que facilidad olvidamos el rostro de alguien a quien no queremos recordar, pero no podemos dejar de invocar con la razón. De ti sólo quedaba un registro en esa maquina anquilosada; tu nombre, un número que ya había sido cancelado y un par de fotos en calidad VGA que no podía transferir al ordenador de mi nostalgia sin que se perdieran entre los pixeles reventados del corazón… Y la razón.

Caminaba, o al menos lo intentaba, pero no llegaba a ningún lugar, creo que ni siquiera podía mover mis pies de la superficie terrestre un milímetro. Mientras, esa tonada seguía taladrándome la existencia; “Somewhere over the rainbow” y el afilado machete en forma de ukulele que Israel Kamakawiwo’ole me propinaba no dejaban descansar el vacío sideral que se formaba con cada verso…

Well I see skies of blue and I see clouds of white
And the brightness of day
I like the dark and I think to myself
What a wonderful World

Y de verdad estaba convencido de que era un mundo maravilloso, místico, incluso mágico, como algún día lo dijiste tú, lo sabía, sólo que no lo veía en ese instante que parecía interminable, inevitable y doloroso, IZ (como le llamaban en su natal Hawaii) continuaba ese necio padecer de mis desvelos

Someday I’ll wish upon a star,
Wake up where the clouds are far behind me
Where trouble melts like lemon drops

WHERE TROUBLE MELTS LIKE LEMON DROPS?, no parecía que eso iba a suceder en algún instante pronto, este azul de mi nostalgia parecía más bien ser miel cuajada, casi cristalizada, que no resbalaba ni un milimetro, pero no perdía la fé, al menos no aun…

Y entonces, levité unos centímetros, sentí de nuevo lo que era volar, la gravitación parecía olvidarse de mi existencia, o era a caso que mi ser casi etéreo perdía su esencia en una suerte de vaporización inevitable, inefable, insufrible. Ya nada parecía tener el mismo tono, el mismo aroma, el mismo sabor. Y fue entonces cuando el memorable IZ me asestó el golpe final;

Somewhere over the rainbow bluebirds fly
And the dream that you dare to, why, oh why can’t I?

Derramé entonces la última de mis lágrimas (o al menos la última que derramaba por este suceso), ‘uno nunca sabe lo que va a suceder a la vuelta de la esquina’ me decías con ese solemne tono de tragicomedia que siempre usabas cuando había un suspenso que acentuar, lo recordé y fue entonces cuando pude moverme de mi letargo y caminar.

Caminaba, de nueva cuenta caminaba…

Draco, en uno de esos días que no se olvidan con facilidad…
(A la memoria de esa tú que se perdió en el camino al ojo del iris del arcoiris, con la esperanza de que algún día vuelva a mirar con esos grandes ojos de luz)


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2 Responses to “Cuando cada Martes a las 8 dejó de brillar la Luna…”

  1. MorriGaN BLue says:

    “Si no puedes volar, corre. Si no puedes correr, camina. Si no puedes caminar, arrástrate, pero sigue moviéndote…”
    (No recuerdo el autor)
    MB

  2. admin says:

    Cierto Morrigan, muy cierto, gracias por tu luz…

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